Publicado: 22 de Marzo de 2017

Sandra Melgarejo. Madrid
¿Es beneficioso para los adolescentes con TDAH repetir curso o ser expulsados de clase? Ana Isabel Solanas, pedagoga terapeuta experta en TDAH y directora del Centro de Pedagogía Terapéutica Xaris de Tarragona, tiene muy claro que no. “Hay estudios que muestran que las notas son más bajas cuando repiten curso. Si con la repetición se pretende que el alumno con TDAH esté más atento y más quieto, lo que se consigue es todo lo contrario porque está más aburrido, con la autoestima más baja y menos motivado”, afirma.

De la misma forma, un estudio de Josep Antoni Ramos Quiroga, coordinador del Programa de TDAH del Hospital Universitario Vall d'Hebron de Barcelona, demuestra que si a los alumnos con TDAH se les expulsa de clase tienen muchísimas más posibilidades de caer en drogodependencias. “Hay que sensibilizar a los profesores de que si sacamos a estos chicos de clase, le estamos metiendo en otras cosas. Un fallo pedagógico puede tener consecuencias a largo plazo”, advierte Solanas.

Según la pedagoga terapeuta, “los adolescentes con TDAH tienen los impulsos de un adulto con las estrategias de un niño y, como no tienen las habilidades para dar salida a estos impulsos, reciben el rechazo de todos”. Solanas destaca que “la adolescencia no es el punto y final del TDAH, sino un punto y seguido que, tristemente, puede causar mucho dolor durante toda una vida. Esta etapa es de las más duras porque los adolescentes se quedan solos y la familia está cansada”. Por si esto fuera poco, en los institutos les exigen todo aquello que no pueden dar: controlar una agenda, llevar los apuntes ordenados, estarse quietos…Así, Solanas indica que “es de vital importancia hacer una buena intervención y coordinación; poner en práctica realmente el tratamiento multimodal, reforzando los aspectos más positivos del adolescente; y dar toda la ayuda, recursos y respaldo al profesorado”.


En opinión de la especialista, “el TDAH es un control de calidad del sistema educativo porque requiere un planteamiento mucho más eficaz, más productivo y menos burocrático. Si tenemos claro qué es enseñar, aprender, educar y creer en el potencial del alumno, encontraremos los recursos adecuados para que un alumno con TDAH aprenda sin necesidad de sacarle del aula o hacerle sentir diferente”. Solanas recomienda que los protocolos de intervención y formación del profesorado no se hagan a nivel de aula, sino del claustro de profesores al completo “para que todos actúen de la misma manera”. De ser así, asegura, “entre el 60 y el 80 por ciento de estos chavales evitaría el fracaso escolar”.

“La intervención del profesor tiene que basarse en la compensación de las funciones ejecutivas, porque no va a conseguir nada a base de gritos y de expulsiones, ni machacándoles con aquello que no pueden hacer. El profesor tiene que hacer de GPS del alumno”. Según Solanas, “una vez que el profesor entiende, con la cabeza y con el corazón, qué es el TDAH, la situación en el aula cambia y el alumno responde de manera positiva”. “Lo principal es trabajar en las funciones ejecutivas y compensarlas con una serie de estrategias que ayuden al alumno con TDAH a organizar sus conocimientos, porque el problema no es la inteligencia. Si el profesor entiende cuál es el problema, es capaz de encontrar los recursos y evitar el fracaso”, recalca.